Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

22.05.11 | Un día como hoy: Morrissey, M.E.N. Arena 2004

En esta ocasión, les dejamos una crítica del excelente show que Morrissey brindó en Inglaterra y que coincidió con su cumpleaños n° 45. La misma fue publicada en la revista española ROCKDELUX, en la edición de Julio-Agosto 2004.

Material enviado por Miguel Ángel González Rosado, a quien agradecemos enormemente su colaboración para TYPICAL ME.


MORRISSEY
22 de Mayo de 2004
M.E.N. Arena, MANCHESTER, REINO UNIDO


MANOLO MARTÍNEZ, 50% de Astrud, no quiso perderse el concierto de Morrissey en Manchester. Como otros muchos fans, viajó al noroeste de Inglaterra con el deseo de tener una experiencia Mozzer, justo ahora que el ex The Smiths ha regresado con el álbum “You Are The Quarry”. Manolo estuvo allí y así lo vivió.


Por MANOLO MARTÍNEZ
El 22 de mayo Morrissey tocó en Manchester. Era la presentación europea de su primer disco en siete años, su primer concierto en la ciudad desde 1992 y, además, su cuadragésimo quinto cumpleaños.

Tengo que decir que las ocasiones irrepetibles y los objetos irrepetibles me parecen una estafa. Puedo citar innumerables ejemplos porque esta regla no conoce excepciones: el 2 de enero del año 2000 todo el mundo se sintió idiota: “Así que el nuevo milenio era esto”; cumplir 30 años es indistinguible de cumplir 29, ritos de paso aparte; la entrada firmada de un concierto es un papel con marcas de tinta encima.

Otros nombres para la estupidez son: “marco incomparable”, “second coming”, “homenaje emotivo”, “el día más feliz de mi vida”, “edición de coleccionista”, “mi primera colonia”, “Concierto único”. Las ocasiones irrepetibles no funcionan, no existen, son un espejismo o un negocio.

Dicho esto, diez minutos antes de que se pusieran a la venta las entradas yo ya estaba sentado delante del ordenador; y tres cuartos de hora más tarde tenía el resguardo de un tique (para estar de pie; nadie quiere estar sentado en un concierto de Morrissey), el localizador de un vuelo barato Barcelona-Manchester-Barcelona y una reserva de dos noches de hotel; todo resguardado, localizado y reservado para la Ocasión Irrepetible.

Durante los dos meses siguientes, la parte de mi vida que empieza a las ocho de la tarde giró en torno al acontecimiento (al menos, un par de vueltas al día): mis amigos me guiñaban el ojo cuando se oía una canción de The Smiths, cada llamada de teléfono tenía un par de minutos de comentario sobre el tema, y gente que conozco superficialmente me envió e-mails con copia a otra gente que no conozco en absoluto para congratularse conmigo de nuestra inmensa suerte. “¡Nos vemos allí!”. Al llegar la semana de la partida, como puede suponerse, el concierto me daba una pereza terrible. Fui, no obstante.

El viernes 21 de mayo por la mañana ya estábamos en Manchester. Yo tenía previsto visitar el número 384 de Kings Road (allí conoció a Johnny Marr, allí escribió los guiones para “Coronation Street” y las cartas al ‘NME’, allí está la habitación a la que volvía por la noche con el corazón en un puño, ¿no?), el Salford Lads Club, el Southern Cemetery, el Iron Bridge: en resumen, el parque temático Morrissey al completo. Lo pasé muy bien. Iba cantando las canciones a propósito en cada sitio; me llovió un poco, turísticamente, mientras “leía con gravedad las lápídas”; pude colarme por un hueco de la alambrada hasta situarme inequívocamente debajo del Iron Bridge (aunque sin besar a nadie). No coincidí con otros fans, o todo el mundo fue muy discreto. Pensé en ir a alguna de las fiestas pre-concierto, pero al final nos quedamos en el hotel.

Al día siguiente, los que querían estar en primera fila del concierto habían quedado a las seis de la mañana en la puerta del MEN Arena. Yo llegué hacia las tres de la tarde, tres horas antes de que abrieran puertas, y aún no habría cincuenta personas esperando. Eso sí, entre ellos ya estaba toda la aristocracia mundial de los fans de Morrissey:

Julia Riley, quien ha asistido a todos sus conciertos desde 1997; y “todos” quiere decir Tokio, Copenhague, Cuyahoga Falls, absolutamente todos. Es la “Julia” que Morrissey saluda en los últimos conciertos. “Julia, ¿dónde has dormido esta noche? Julia, por Dios Santo…”. Sale en los agradecimientos de “You Are The Quarry”.

Manuel Ríos, cantante y compositor de Alpino, autor del fanzine ‘Morrissey, Drive Me Home’. Morrissey también le saludó en Manchester durante el concierto; lo sé porque yo estaba a su lado.

David Tseng, web master de www.morrissey-solo.com, la web de la resistencia pro-Morrissey durante todos estos años sin disco y sin entrevistas. Según se dice, David llevó a Morrissey a jugar a los bolos un par de veces durante sus primeros meses en Los Angeles. Quienes le conocen no esperaba que apareciera, porque últimamente Morrissey se ha portado muy mal con él. Primero, le mandó a sus abogados por un rumor que David publicó en su página. Segundo, en los meses previos a “You Are The Quarry” abrió su página oficial, ninguneando a David y a morrissey-solo.com; pero allí estaba.

También tres franceses con tupé que me sonaban de otros conciertos, varias decenas de los famosos fans chicanos de Morrissey, una italiana de 18 años (que perdió el conocimiento durante el concierto), Luis, su mujer e imagino que algún mancuniano que otro. Abrieron las puertas puntualmente a las seis y todos corrimos en pos de la primera fila. Yo acabé justo en la segunda, detrás de Manuel y Julia.

Primero tocó Damien Dempsey. Una de sus canciones se llama “Negative Vibes”; ¿qué más puedo decir? Seguro que hay una historia detrás de teloneros como Sack y Damien Dempsey; una broma perversa que Morrissey nos gasta a propósito de sus gustos musicales, o una deuda de gratitud entre primos segundos. Por supuesto, quizás le gusten en serio. Luego pusieron canciones de Brigitte Bardot. Luego tocó Franz Ferdinand. Luego, la ocasión irrepetible.

Publicidad del show en el New Musical Express

El Steven Patrick Morrissey del año 2004, vestido de traje, con un arbusto colgando de la bragueta, con su banda de siempre, riéndose de Britney Spears (parece tan obvia, se da tan por descontada la estupidez de la música de consumo, que vuelve a ser subversivo y entrañable cuando alguien efectivamente se toma el tiempo de reírse de Britney Spears; ya está bien de post-modernidad, a veces), cantando las canciones que son la causa de todo, saludando a Manuel y a Julia, intentando ayudar al público a subir al escenario.

En el público, mientras, intentábamos mantener la cabeza a flote entre los empujones del pogo optimista pero exigente que se organiza siempre en las primeras filas, y dejábamos constancia de que, Oh, Steven, nosotros…

De pronto, el bis, y de pronto se vacía la sala. Me encantó el concierto; pero si eres suficientemente cursi, lo que quieres es “tener” el concierto. Tener, esto es, la permanencia de todo en toda su densidad, contigo. Nada de DVDs, nada de atesorar memorias, nada de que me quiten lo bailado. En fin, algo que no puede ser, que ni siquiera es mientras el concierto transcurre y, claro, “para qué nada” y “he caído otra vez”. Es inútil pretender que nada sea de una sola, sólida manera. Esto ya es suficientemente deprimente para complicarlo con presuntas ocasiones irrepetibles. Por si sirve de algo: que nadie se deje engañar nunca más. Me di la vuelta yo también y me puse a buscar gente conocida.

Después del concierto, comentamos las frases más ingeniosas o los cambios de letra que no habíamos oído todavía (por ejemplo, que cantó “by Friday, this life has killed me” en lugar de “by Friday, life has killed me”; ese era el nivel de detalle). Luego unos se quedaron en un pub y otros nos fuimos al hotel.

Antes de meternos en la cama pasaron aún dos cosas. Primero, mientras comprábamos un sándwich, tuve esta conversación con el encargado de seguridad del cornershop:
-¿Qué pone ahí?-me dijo, señalando la chapa que yo llevaba en la solapa.
-“He perdonado a Jesús”. Es el título de una canción de Morrissey.
-Y ése, ¿quién es?
-Mira, es éste- le respondí, señalando la portada de una revista.
-Y qué pasa, ¿qué no cree en Jesús? ¿Tú qué eres, un ateo?
-Eh..Creo que se refiere a un Jesús cualquiera, es como si hubiera dicho “He perdonado a Frankie”.
-Ah, vale, vale. Lo siento.

Luego, cuando volvíamos al hotel, dos tipos de aspecto siniestro nos interpelaron:
-Vosotros, venid aquí.
Nosotros apretamos el paso y cuando estábamos a punto de doblar la esquina me gritaron:
-¿Tú qué coño hacías delante de la casa de Morrissey?

Me gustó mucho comprobar que pone nervioso a los uniformed whores y que tiene a los pretty, petty thieves de su parte.

Tapa de ROCKDELUX n° 220 / Jul-Ago 2004

 
NOTA: Astrud es un grupo tecno-pop, oriundo de Barcelona (ESPAÑA), formado en 1995.